El matón
Manuel Molina
Decía Montesquieu que la violencia
aparece cuando el poder está en peligro, pero si se deja seguir su curso
termina en la desaparición del poder. No sé si tal observación procede del
pesimismo o del optimismo. La verdad es que se puede dar una vuelta de rosca
más y apreciar el significado cuando el poder ni siquiera está en peligro y se
ejerce la violencia. El ejemplo lo tenemos muy cerca, en los patios de colegio
que habitamos durante un tiempo. Allí había un autoproclamado matón que elegía
víctimas para ir acosándolas, incluso con la agresión, por el mero hecho de la
demostración de que podía hacerlo y que el resto lo percibiese como una amenaza
–podría ocurrirte también- y un dominio machoalfa de que quien mandaba a su
antojo era el tipejo. Rara vez encontraba alguien que lo contradijese o afease
su conducta, pese a que en el fondo lo deseaba para ejercer más matonismo. La
mayoría asistía en silencio tal vez por miedo o porque era consciente de que no
le había tocado, una especie de suerte del capricho. Quien así pensaba se
situaba en la zona disimulada de los ataques. Los otros matones se libraban del
furibundo capricho. Medía posibilidades, era tonto, pero no del todo. En esos
patios la autoridad superior, que era la dirección del centro, a veces conocía
las fechorías del matonismo, pero no intervenía y así el poder del descerebrado
se venía arriba.
Cuando uno asiste petrificado y
acongojado al matonismo de Trump, con siete países soberanos invadidos y
atacados en su segundo mandato y con el propósito de continuar con Panamá o
Groenlandia no puede menos que recordar aquel matón de patio que campaban a sus
anchas en mis años escolares y al que nadie puso freno. Ya enseñó un dislocado
mental como Hitler que con humanidad y democracia nunca se han liberado los
pueblos y su compadre Mussolini que amaba al pueblo italiano, lo hacía pero con
amor armado, no un amor cursi y enclenque. Europa y una mayoría de países
intentamos pasar desapercibidos ante el matonismo. ¿Se lo imaginan bombardeando
nuestro país y secuestrando a Pedro Sánchez y su esposa? Hay palmeros que lo anhelan. La ONU conoce los hechos y ha demostrado su absoluta
inutilidad desde hace años. Eso sí, los otros matones del patio como China o
Rusia no entran en los ataques del descerebrado. Repito, puede ser tonto, pero
sabe de sus limitaciones.
Quien nos diría que un desalmado presidente de EEUU seguiría los principios de un mandatario chino
como Mao Zegong: “el poder político nace del cañón de un fusil”. No tenemos
buenas noticias ya que la salud del matón parece buena, tal vez el único enemigo
que le pueda plantar cara. Los peores dirigentes y más cruentos en la historia
de la humanidad han tenido en común su buena salud y longevidad. Parece que
solo nos falta rogar al dios de ese país que quiere volver a ser grande que no
lo permita. Que se apiade de los inocentes.
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