"INFORME PISA: APOCALIPSIS Y BUENISMO" (Ideal 14-9-26)
Informe PISA: apocalipsis y buenismo
Manuel Molina/>
Qué trajín de opiniones ha generado el último informe de la OCDE sobre educación,
donde hemos pegado un batacazo considerable, aunque se veía venir, en comprensión
lectora, Matemáticas o Lengua. Los resultados desde hace tiempo siempre mostraban,
desde el supuesto que se analiza, que se iba hacia abajo, sin percibir mejoría.
Encontrarán en medios de comunicación, tertulias y redes sociales, la opinión y análisis
de expertos, de políticos o de alguien que pasaba por allí. Unos ven casi el fin de la
civilización y otros que no pasa nada. En mitad el gris, que también es una opción. Y
ocurre lo mismo que con los documentos desclasificados por el gobierno sobre lo
ocurrido en lo ocurrido en la frontera de Ceuta. Los “papeles” son los mismos y cada
cual ve en ellos una perspectiva. Según los datos del informe educativo podemos
deducir que lo valorado ha obtenido malas notas, que nuestros jóvenes no entienden lo
que leen y que a duras penas logran defenderse en conceptos lingüísticos o en
operaciones matemáticas. Esa es la realidad.
La escuela siempre se muestra como un reflejo de la sociedad que la rodea. No
podemos apreciarla como lugar descontaminado de la influencia exterior, y por tanto, lo
que en ella ocurre no es ni más ni menos que la permeabilidad que llega desde fuera. El
pedagogo John Dewey en My Pedagogic Creed ya lo apreciaba a final del siglo XIX y
Paulo Freire más adelante lo enunciaba así de clarito: “lo que sucede fuera del aula [la
familia, los medios de comunicación, las redes sociales, la política, los conflictos
sociales o los valores dominantes] acaba entrando en el aula y modificando las
conductas y las relaciones educativas”. Vivimos con la cabeza doblada sobre una
pantalla, pendientes de un móvil que nos ha cambiado el sistema de comunicación y de
información. El hipertexto de la pantalla digital es líquido (Bauman) en el sentido de
que es inasible y disperso. Hagan autoevaluación y fíjense donde acaban, aunque
pretendieran tan solo consultar si les había tocado un cupón de lotería. Somos guiados
con mensajes breves hacia la horizontalidad de información. Resulta muy difícil pararse
y reflexionar; no digamos comprender. Pues eso hacen los adolescentes evaluados.
Se achaca a los jóvenes que no leen y en un porcentaje elevado así es. La lectura
requiere esfuerzo, paciencia y silencio. Una tríada totalmente contraria a lo que un
adolescente recibe, y además su cerebro se va moldeando con un sistema cognitivo
alejada de esa actividad. Comprender es la base de entender y esto lleva al pensamiento
crítico, que en todas las leyes educativas que florecen cada pocos años, según quien
gobierne, se convierte en un objetivo final. Pero la realidad se desliza hacia la traición y
quienes diseñan esas leyes y quienes las promueven, nunca tiene en cuenta a quienes las
llevan a la práctica. De aquellos polvos, estos lodos, dice el refrán. Y continuamos hacia
otra caída. Tratar el asunto con la seriedad necesaria requeriría tiempo, pero no tenemos.
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