sábado, 30 de mayo de 2026
domingo, 24 de mayo de 2026
"EL ESFUERZO DE LA BASE" (Ideal, 24-5-26)
Gramsci insistía en que ninguna institución se sostiene solo por dirigentes, necesita una trama de personas anónimas que produzcan cohesión y organización, aunque por otra parte Simone Weill veía cómo las bases terminaban sosteniendo estructuras que acababan priorizando la supervivencia del aparato antes que el propósito original. Hemos tenido ejemplos clarividentes de ello. Todo lo anterior surge de las reflexiones que acompañan el runrún que se le queda a uno tras la imputación del expresidente Zapatero, que ya venía precedida de Koldo, Ábalos y Cerdán. Es lógico que ya nada sea igual y si ha sido culpable el daño será irreparable, no a su persona, sino a la organización que lo aupó a una presidencia de gobierno, pese a que lo señalado sea después de su gobierno. Caso de que fuera absuelto tampoco nada sería igual. Al conocer la noticia me vino a la mente gente conocida de ese partido que aporta mucho tiempo y dedicación para que lo que cree sea factible a base de sumar con otros muchos anónimos.
Las bases son imprescindibles para soportar las alturas de la jerarquía, aunque tampoco debemos menospreciar ni obviar el apoyo de las alturas, obvio citar pero ustedes saben a qué me refiero. Un partido necesita mantener una sede abierta, pegar cartelería, difundir programas, buscar afiliados, preparar procesos electorales y realizar jornadas maratonianas en las elecciones. Sin ellos no habría sentado en un ayuntamiento, diputación o parlamento un representante de todos ellos; y a ellos se debe. Sin embargo la política, como diría Bauman, es muy líquida y se hace permeable alejando lo programado. Ahora le toca al PSOE, pero recordemos en un ejercicio desapasionado la foto del gobierno de Aznar y dónde acabaron. Un expresidente español cobra 120.00 €, coche oficial, dos personas de confianza a su servicio y transporte público gratis a todo el mundo. Eso a González y Aznar no le pareció suficiente y se fueron el primero a un consejo privado y el segundo a uno público. José Mujica fue clarividente al destacar que “El poder no cambia a las personas, sólo revela quiénes verdaderamente son”.
De todo el ruido lo que más me duele reside en lo que pueden estar sintiendo esas personas que lo han dado todo para que el proyecto ideológico llegue a cotas de poder y pueda mantenerse. Qué frustración debe sentirse al apreciar un iceberg amenazante que puede llevarse por delante la nave. Existe una teoría histórica que intenta apreciar la evolución de modo pendular y se mueve de un lado hacia otro cada cierto tiempo, muy hegeliano. Dónde llegará este campanazo y a quienes arrastrará resulta aún una incógnita, no obstante, parece que si la nave diera en la punta de ese iceberg, no solo caerían los responsables sino quienes sin beberlo ni comerlo, como dice la fraseología popular, estuvieron sosteniendo la base, ya sea al modo de Gramsci o al modo de Weill. Lo curioso es que quienes con todo esto creen ganar, también deben mirárselo.
domingo, 3 de mayo de 2026
"PERIODISTAS VS AGITADORES" (Ideal, 3-5-26)
Periodistas vs agitadores
Reconozco mi admiración hacia el periodismo y a quienes lo ejercen con dignidad, hecho que viene de lejos, desde que era un adolescente y en un tiempo sin comunicación digital, en el cual sentía la necesidad de intentar conocer qué ocurría tanto en el contexto más cercano como en lugares alejados, donde se sucedían hechos que alguien lograba acercarme. Intentaba contrastar en la lectura de distintos periódicos de papel -compraba uno el fin de semana, era joven- y escuchando la radio en distintas sintonías. Aprendí que la línea editorial de un medio marcaba la información e intentaba discernir sobre un asunto las distintas visiones. La mayoría guardaba las formas y se podía compartir una opinión o perspectiva de los hechos, pero existía cierto reparo a que la presentación pudiese convertirse en algo más importante que el contenido. Aún seguía vigente el principio del editor y periodista Joseph Pulitzer, que consideraba el periodismo como una profesión “noble y sagrada” basada en recopilar y difundir información verificada al público. Ese contraste como principio ha quedado totalmente diluido.
Tengo la suerte de mantener conocidos y amistades en muy distintos medios serios, he colaborado en muchos y variados. Nunca he sido periodista -me hubiera gustado serlo- tan solo he aprovechado lo más cercano a lo que ejerzo o he aprendido como la opinión o el reportaje, para disfrutar de la escritura en prensa, incluso hice mis pinitos en radio. He de reconocer que tal profesión hoy día conlleva bastantes sombras, como sueldos, horarios, inestabilidad, presiones, conciliación familiar y un largo etcétera, pero aun así hombres y mujeres vocacionales resistende manera más que loable y nos presentan lo que Walter Lipman señaló como mandamiento para la profesión en una sociedad libre: “la función más importante de una sociedad democrática, ya que nos permite conocer y comprender lo que sucede, es la información periodística”.
Por todo lo expuesto, siento verdadero asco ante personajes como ese joven pijo engreído, siempre pertrechado de guardaespaldas que acosa a personas por la calle o restaurantes, que aparece en las universidades para generar odio y se autodenomina “periodista”, que incluso es acreditado para estar presente en lugares que deberían estar acotados solo a profesionales “verdaderos” del periodismo. Él no pretende informar, sino que genera la información en el momento en que atraviesa la línea de la ética, de la moral y de la ley para obtener un contenido que confunde adrede al receptor y lo convierte en un seguidor “hooligan”, convencido de que ese hecho, esas formas, simplemente están bien. No hay verdad, no hay verificación, tan solo espectáculo conductista. Ese supuesto periodismo ya no lleva máscara y se ofrece sin disimulo, incluso sube al estrado en mítines con los políticos a los que beneficia - ¿y subvencionan? -, pese a los injustificables ardides y malas artes para generar ruido y contaminación en lugar de claridad. Mal vamos si a estos enemigos de los principios democráticos y de convivencia no se les arrincona, porque después resulta muy difícil desandar el camino.
lunes, 27 de abril de 2026
"DE LIBROS Y LECTURAS" Ideal, 26-4-26
De libros y lecturas
Manuel Molina
Me mantengo en la continuada sorpresa de que un artefacto como el libro permanezca con salud y vigencia, tanto por parte de quienes disfrutan la creación, como por parte de quienes tiene el hábito de leer. Recurriré a algunos datos del último informe del libro en nuestro país, sobre todo, en dos aspectos que no resultan novedosos, pero sí al menos deben tenerse en consideración. El 51% de los libros publicados no vende un solo ejemplar. He comentado con un poco de sorna que en este país se lee poco porque la mayoría está escribiendo libros. Percibo desde hace tiempo una pléyade de escritores y escritoras que sin el menor rudimento técnico se lanzan a la aventura de “escribir” y publicar. No seré tan aguafiestas como para no reconocer que si alguien alcanza tal revelación de publicar una invención no tenga derecho a ello; ahora bien los datos demuestran que aun disponiendo de parientes o amistade no se vende uno solo. Eso es triste, aunque no desmotivador. En el polo opuesto se sitúa menos de un 1% que sobrepasa los tres mil ejemplares de ventas, con independencia de la calidad.
Sí me gustaría resaltar del mencionado informe que existe una franja de mujeres entre cuarenta y cinco y sesenta cinco años que suponen el mayor sustento lector. Las mujeres llegaron tarde a la lectura, pero la han colonizado con su presencia; de hecho se ha dado la circunstancia de que en algunas creaciones se tiene muy presente ese grupo de recepción. Decía Lisa See que una mujer que lee es una mujer que piensa, y una mujer que piensa es peligrosa. También podemos apreciar otra clave en la reflexión de Simone de Beauvoir: “Yo me inventé a mí misma leyendo”. Me llama de manera poderosa la atención cuando se realiza una actividad sobre un libro, por ejemplo un club de lectura, y la asistencia en un porcentaje elevado de mujeres frente al de varones. Las mujeres, como señalaba antes, llegaron tarde a la lectura, pero bien que han recuperado el tiempo. Y si importante ha sido el aterrizaje en la lectura, no digamos ya en el de la escritura; si somos honestos no distinguiríamos la calidad de un libro escrito por un determinado género.
Siempre que alguien me ha pedido consejo sobre le intención de escribir algo, su opera prima, recurro a la misma contestación como mandamiento: lee. Sin esa premisa todo lo demás carece de sentido puesto que sin la “tejné” griega, la técnica literaria, tan solo podemos recurrir a la capacidad lega de alguien, que vaya usted a saber si debido a milagrería o capricho de la naturaleza ha nacido con el don preciado de la capacidad de escritura y el almíbar de la ficción. Lean, lean todo lo que puedan, disfruten, y después si lo creen necesario escriban aunque sea para las personas que caben en los dedos de una mano; si no, pueden plantar un árbol o apostar por la creación humana, que también entretiene y se disfruta.
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