domingo, 3 de mayo de 2026

"PERIODISTAS VS AGITADORES" (Ideal, 3-5-26)

Periodistas vs agitadores Reconozco mi admiración hacia el periodismo y a quienes lo ejercen con dignidad, hecho que viene de lejos, desde que era un adolescente y en un tiempo sin comunicación digital, en el cual sentía la necesidad de intentar conocer qué ocurría tanto en el contexto más cercano como en lugares alejados, donde se sucedían hechos que alguien lograba acercarme. Intentaba contrastar en la lectura de distintos periódicos de papel -compraba uno el fin de semana, era joven- y escuchando la radio en distintas sintonías. Aprendí que la línea editorial de un medio marcaba la información e intentaba discernir sobre un asunto las distintas visiones. La mayoría guardaba las formas y se podía compartir una opinión o perspectiva de los hechos, pero existía cierto reparo a que la presentación pudiese convertirse en algo más importante que el contenido. Aún seguía vigente el principio del editor y periodista Joseph Pulitzer, que consideraba el periodismo como una profesión “noble y sagrada” basada en recopilar y difundir información verificada al público. Ese contraste como principio ha quedado totalmente diluido. Tengo la suerte de mantener conocidos y amistades en muy distintos medios serios, he colaborado en muchos y variados. Nunca he sido periodista -me hubiera gustado serlo- tan solo he aprovechado lo más cercano a lo que ejerzo o he aprendido como la opinión o el reportaje, para disfrutar de la escritura en prensa, incluso hice mis pinitos en radio. He de reconocer que tal profesión hoy día conlleva bastantes sombras, como sueldos, horarios, inestabilidad, presiones, conciliación familiar y un largo etcétera, pero aun así hombres y mujeres vocacionales resistende manera más que loable y nos presentan lo que Walter Lipman señaló como mandamiento para la profesión en una sociedad libre: “la función más importante de una sociedad democrática, ya que nos permite conocer y comprender lo que sucede, es la información periodística”. Por todo lo expuesto, siento verdadero asco ante personajes como ese joven pijo engreído, siempre pertrechado de guardaespaldas que acosa a personas por la calle o restaurantes, que aparece en las universidades para generar odio y se autodenomina “periodista”, que incluso es acreditado para estar presente en lugares que deberían estar acotados solo a profesionales “verdaderos” del periodismo. Él no pretende informar, sino que genera la información en el momento en que atraviesa la línea de la ética, de la moral y de la ley para obtener un contenido que confunde adrede al receptor y lo convierte en un seguidor “hooligan”, convencido de que ese hecho, esas formas, simplemente están bien. No hay verdad, no hay verificación, tan solo espectáculo conductista. Ese supuesto periodismo ya no lleva máscara y se ofrece sin disimulo, incluso sube al estrado en mítines con los políticos a los que beneficia - ¿y subvencionan? -, pese a los injustificables ardides y malas artes para generar ruido y contaminación en lugar de claridad. Mal vamos si a estos enemigos de los principios democráticos y de convivencia no se les arrincona, porque después resulta muy difícil desandar el camino.

"PERIODISTAS VS AGITADORES" (Ideal, 3-5-26)

Periodistas vs agitadores Reconozco mi admiración hacia el periodismo y a quienes lo ejercen con dignidad, hecho que viene de lejos, de...