lunes, 6 de julio de 2026
"El marxismo de Juanma" (Ideal 4-7-26)
Manuel Molina
Existen dos formas de entender la política, que refleja muy bien el término marxismo. Por un lado una opción con unos principios que a unos gusta y a otros, por supuesto, no. La generó el alemán Karl Marx y tuvo relevancia en el siglo XIX, más apocada y relegada en el siglo XXI, en los territorios casi de anécdota. La segunda procedía del humor, la más vigente, superando incluso lo de izquierda y derecha; la promovió el humorista estadounidense Groucho Marx, así sintetizada: “estos son mis principios, si lo gustan tengo otros”. El marxismo de Groucho ha triunfado a unos niveles insospechados en el terreno político, tanto que seguramente sea la tendencia que más gobierna. El último en subirse ha sido el ya presidente de la junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno con unos principios e ideas políticas que parecían celestiales y bandera de la bonhomía, hasta que los números fallaron y hubo que activar el “marxismo” para sentar en el gobierno andaluz a quienes cincuenta y un años después vuelven a gobernar por estos lares, herederos de quienes entraron a sangre y fuego derribando y anulando un gobierno elegido de manera democrática.
Casi todos los gobernantes de nuestro país han tirado del marxismo de Groucho para llegar o mantenerse en la poltrona. Nuestro presidente Sánchez llegó a decir que no dormiría tranquilo con un gobierno en el que estuviera Pablo Iglesias; lo hizo vicepresidente. Aznar venía de disfrutar con la cantinela dedicada a Jordi Pujol: “Pujol, enano, habla castellano”, hasta que lo necesitó y habló con él catalán en la intimidad. Felipe González, que habló “con lengua de serpiente” –según cantaba Javier Krahe- propugnaba no entrar en la OTAN hasta que nos metió. Feijoó abrazaría a los condenados por el Procés si los números le dieran. Rara avis fue Julio Anguita que para pactar siempre ofrecía lo que había llevado como programa electoral, nada de “marxismo de Groucho” con tal de sentarse en una poltrona. Ya ven, nostálgicos de aguilucho en la muñeca y ahora de verde pistacho contentísimos de que con tan poco, tanto. Disfrutarán los toros, la caza, el urbanismo desalmado de las costas y solares, se limpiarán el trasero con el respeto al medio ambiente y sacarán si pueden todos los días un santo a la calle. Si eres inmigrante, abstente.
Y así estamos, ¿de qué se reirá ahora Juanma?, ¿qué cantará?, ¿cuántas veces escuchará Viva España donde debiera decir Viva Andalucía?, ¿cuántas veces nos dirá aquello de que es moderado y busca el equilibrio como Franco Battiato?, ¿cuántos abrazos dará con su poquito de asco y cuántos recibirá de los judas?, ¿cuántas veces escuchará las palabras “moros” o “sudacas” y tendrá que callar? Se podría pensar que antes no era así, pero ya dijo José Mujica que el que en política actúa de una manera es que ya era así antes de llegar. A quienes les guste todo eso a disfrutar. Dicen que el poder desgasta, a quienes no les queda ajo, agua y espera.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
"El marxismo de Juanma" (Ideal 4-7-26)
Manuel Molina Existen dos formas de entender la política, que refleja muy bien el término marxismo. Por un lado una opción con unos princi...
-
Una universidad que incomoda Manuel Molina La negativa de la Junta de Andalucía a implantar el grado de Ingeniería Biomédica...
-
Guarros y puteros Manuel Molina La política española se esmera en exhibir sus logros y presume de tener ministerios co...
-
Elogio de lo manual Manuel Molina Lo creado con nuestras propias manos se convierte en algo más que una pieza única, puede ap...