lunes, 5 de enero de 2026

"EL MATÓN" (Ideal, 4-1-25)

 

El matón

Manuel Molina

 

           Decía Montesquieu que la violencia aparece cuando el poder está en peligro, pero si se deja seguir su curso termina en la desaparición del poder. No sé si tal observación procede del pesimismo o del optimismo. La verdad es que se puede dar una vuelta de rosca más y apreciar el significado cuando el poder ni siquiera está en peligro y se ejerce la violencia. El ejemplo lo tenemos muy cerca, en los patios de colegio que habitamos durante un tiempo. Allí había un autoproclamado matón que elegía víctimas para ir acosándolas, incluso con la agresión, por el mero hecho de la demostración de que podía hacerlo y que el resto lo percibiese como una amenaza –podría ocurrirte también- y un dominio machoalfa de que quien mandaba a su antojo era el tipejo. Rara vez encontraba alguien que lo contradijese o afease su conducta, pese a que en el fondo lo deseaba para ejercer más matonismo. La mayoría asistía en silencio tal vez por miedo o porque era consciente de que no le había tocado, una especie de suerte del capricho. Quien así pensaba se situaba en la zona disimulada de los ataques. Los otros matones se libraban del furibundo capricho. Medía posibilidades, era tonto, pero no del todo. En esos patios la autoridad superior, que era la dirección del centro, a veces conocía las fechorías del matonismo, pero no intervenía y así el poder del descerebrado se venía arriba.

           Cuando uno asiste petrificado y acongojado al matonismo de Trump, con siete países soberanos invadidos y atacados en su segundo mandato y con el propósito de continuar con Panamá o Groenlandia no puede menos que recordar aquel matón de patio que campaban a sus anchas en mis años escolares y al que nadie puso freno. Ya enseñó un dislocado mental como Hitler que con humanidad y democracia nunca se han liberado los pueblos y su compadre Mussolini que amaba al pueblo italiano, lo hacía pero con amor armado, no un amor cursi y enclenque. Europa y una mayoría de países intentamos pasar desapercibidos ante el matonismo. ¿Se lo imaginan bombardeando nuestro país y secuestrando a Pedro Sánchez y su esposa? Hay palmeros que lo anhelan. La ONU conoce los hechos y ha demostrado su absoluta inutilidad desde hace años. Eso sí, los otros matones del patio como China o Rusia no entran en los ataques del descerebrado. Repito, puede ser tonto, pero sabe de sus limitaciones.

           Quien nos diría que un  desalmado presidente de EEUU seguiría los principios de un mandatario chino como Mao Zegong: “el poder político nace del cañón de un fusil”. No tenemos buenas noticias ya que la salud del matón parece buena, tal vez el único enemigo que le pueda plantar cara. Los peores dirigentes y más cruentos en la historia de la humanidad han tenido en común su buena salud y longevidad. Parece que solo nos falta rogar al dios de ese país que quiere volver a ser grande que no lo permita. Que se apiade de los inocentes.


"EL MATÓN" (Ideal, 4-1-25)

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