domingo, 24 de mayo de 2026
"EL ESFUERZO DE LA BASE" (Ideal, 24-5-26)
Gramsci insistía en que ninguna institución se sostiene solo por dirigentes, necesita una trama de personas anónimas que produzcan cohesión y organización, aunque por otra parte Simone Weill veía cómo las bases terminaban sosteniendo estructuras que acababan priorizando la supervivencia del aparato antes que el propósito original. Hemos tenido ejemplos clarividentes de ello. Todo lo anterior surge de las reflexiones que acompañan el runrún que se le queda a uno tras la imputación del expresidente Zapatero, que ya venía precedida de Koldo, Ábalos y Cerdán. Es lógico que ya nada sea igual y si ha sido culpable el daño será irreparable, no a su persona, sino a la organización que lo aupó a una presidencia de gobierno, pese a que lo señalado sea después de su gobierno. Caso de que fuera absuelto tampoco nada sería igual. Al conocer la noticia me vino a la mente gente conocida de ese partido que aporta mucho tiempo y dedicación para que lo que cree sea factible a base de sumar con otros muchos anónimos.
Las bases son imprescindibles para soportar las alturas de la jerarquía, aunque tampoco debemos menospreciar ni obviar el apoyo de las alturas, obvio citar pero ustedes saben a qué me refiero. Un partido necesita mantener una sede abierta, pegar cartelería, difundir programas, buscar afiliados, preparar procesos electorales y realizar jornadas maratonianas en las elecciones. Sin ellos no habría sentado en un ayuntamiento, diputación o parlamento un representante de todos ellos; y a ellos se debe. Sin embargo la política, como diría Bauman, es muy líquida y se hace permeable alejando lo programado. Ahora le toca al PSOE, pero recordemos en un ejercicio desapasionado la foto del gobierno de Aznar y dónde acabaron. Un expresidente español cobra 120.00 €, coche oficial, dos personas de confianza a su servicio y transporte público gratis a todo el mundo. Eso a González y Aznar no le pareció suficiente y se fueron el primero a un consejo privado y el segundo a uno público. José Mujica fue clarividente al destacar que “El poder no cambia a las personas, sólo revela quiénes verdaderamente son”.
De todo el ruido lo que más me duele reside en lo que pueden estar sintiendo esas personas que lo han dado todo para que el proyecto ideológico llegue a cotas de poder y pueda mantenerse. Qué frustración debe sentirse al apreciar un iceberg amenazante que puede llevarse por delante la nave. Existe una teoría histórica que intenta apreciar la evolución de modo pendular y se mueve de un lado hacia otro cada cierto tiempo, muy hegeliano. Dónde llegará este campanazo y a quienes arrastrará resulta aún una incógnita, no obstante, parece que si la nave diera en la punta de ese iceberg, no solo caerían los responsables sino quienes sin beberlo ni comerlo, como dice la fraseología popular, estuvieron sosteniendo la base, ya sea al modo de Gramsci o al modo de Weill. Lo curioso es que quienes con todo esto creen ganar, también deben mirárselo.
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Gramsci insistía en que ninguna institución se sostiene solo por dirigentes, necesita una trama de personas anónimas que produzcan cohes...
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